måndag 18 april 2011

Una comparación y una sumersión


¿Conoces esta portada? ¿Has leído este libro? ¿O....?

¿Puede el libro “Doce cuentos peregrinos” del “mago” Gabriel García Márques tiene algo en común con el libro “Una historia de amor como otra cualquiera” de la feminista Lucía Etxbarria? El punto de partida para los dos escritores es sus identidades, Márques como latinoamericano y Etxebarria como mujer. Sus identidades influyen en, naturalmente, tanto la historia como la forma. El parecido entre las dos obras encontramos en los personajes, las personas bastante solas y despistadas, en busca de su identidad o de su papel. Para los latinoamericanos en una sociedad nueva en Europa, para las mujeres en su propia sociedad basada en un sistema de género. En su ruta encuentran los incidentes diferentes. ¿Has visto el dibujo en la portada del libro de Márques? También lo podría estar en la portada del libro de Etxebarria. ¿Cómo se puede pasar las fuerzas que obstaculizan? ¿Se debe volver? ¿O se debe montar el caballo para continuar la ruta?
Pero mis impresiones de los libros son muy diferentes. Mientras los cuentos de Márques con su realismo mágico alcanzan mi corazón, me golpean los cuentos derechos de Etxebarria en mi estómago.
A pesar de la diferencia entre las lenguas de los dos escritores, logran su propósito que crear un ambiente apropiado para su historia. Las vivencias de los latinoamericanos desorientados en los cuentos de Márques están rodeados por un resplandor. Es tanto la elección de las palabras como el límite borroso entre la realidad y la imaginación que crean este resplandor. No puede ser una causalidad que Márques usa la palabra ”peregrinos” en el título. Significa una persona que peregrina o un viajero en países extraños pero además significa el que caminando en la tierra, extraño o hermoso.
Bueno, el texto es pintoresco y las palabra están en armonía con las palabras siguientes y también con el mensaje del texto. Es como si los veo por un filtro de sauve foco. También la presencia de la muerte ensombrece la narración. A mí me gusta mucho la manera de escribir de Gabriel García Márques.
Cuando abrí el libro de Etxebarria me quedé aterrado. ¿Dónde había los puntos? Hace algunos meses leí un libro de un escritor islándico* que no uso tampoco los puntos con frecuencia. Para mí era difícil leer este texto. Y ahora – en español. ¡Madre mía!
Pero esta vez lo me gusta. Etxebarria tiene una capacitad excelente de captar la lengua hablada. La lengua está fluyendo como un chorro, “sin” puntos, no siguiendo las reglas de escribir. Pude ver la puta Julia, está sentado enfrente de mí, hablando de su vida.
Los frases son tan francos, rápidos y evidentes como el mensaje.
Empecé pensando que se puede leer “Doce cuentos peregrinos” muchas veces, mientras “Una historia de amor como otra cualquiera” se puede leer sólo una vez porque es demasiado duro. Tal vez porque sabemos, como la escritora escribe, la realidad supera a la ficción. Incesto, violación, infidelidad, aborto,maltrado etc son temas muy graves. Este libro no es para disfrutar, es para pensar, reflexionar y reaccionar. Estes crimes y fenómenos son tan comunes que creemos son tan naturales como la lluvia del cielo. Es importante hacerlos visibles y mostrar que son problemas de nuestro sistema de género y que los hay. Lucía Etxebarria logra con esto sin que cargue con demasiada culpa. Ahora puedo encontrarme más mensajes en niveles diferentes y el libro se merece leer otra vez. A mí me gusta el cuento “Sintierra”. Cuando terminé de leerlo, fui buscando mi biblia.....
El cuento trata de la vida de una mujer saharauis, de su infancia en un pueblo y su educación en Cuba a su vida como una esposa musulmana en Zahara. Cuando era niña creció feliz porque nada sabía sobre el problema de los conquistadores, la miseria o de las vidas de las mujeres. Pero después su educación y viaje de Cuba vio con otros ojos en su vida y la situación de su pueblo. El título es doble; su pueblo no tiene ninguna tierra y las mujeres tampoco. Conocimiento conduce a comprensión. El conocimiento y la comprensión también pueden conducir al poder. Hay hombres muselmanos que impiden a sus niñas y mujeres estudiar porque su poder y sus privilegios son amenazados. Los líderes de China o de otros países impiden, en la misma manera, a su pueblo recibir todos los conocimientos en internet.
Este es el momento cuando recojo mi biblia. Leo:”Entonces el serpiente dice a la mujer: No moriréis, pero Dios sabe, cuando la coméis, sus ojos abrirán, se volvéis como Dios y comprenderéis que es bueno y que es malo.” Para mí este texto es un cuento sobre un dios que es escrito de hombres. Los hombres que tienen miedo de perdir su poder. Y además, sabemos la continuación, al igual como menudo las mujeres violadas, Eva recibe la culpa.
Etxebarria nos da un conocimiento no podemos ignorar o desantender. Todos somos un parte de nuestra sociedad. No vamos a sentirnos culpables (en la culpa no crecen flores) pero vamos a asumir la responsabilidad, responsables de cambiar. Pero si no se tiene la posibilidad de cambiar, el conocimiento puede ser un peso, como para la mujer en el cuento “Sintierra”. Pero nunca hay un camino de vuelta, una vuelta al desconocimiento.
A veces, como cuando leí el libro de Etxebarria, me siento resignada y encerrada, pero también enfadada. No quiero someter a esto. Entonces....¿qué hago con mi frustración? Un paso a la vez es un paso más cerca la meta. Soy femista, a veces (demasiado menudo) tengo que retirarme...para que dé dos pasos adelante.¡Voy a quitarme el zapato y tirarlo! .....¿pero a quién? ¿Quién es el culpable y quién es la responsable? No sé a quien voy a tirar el zapato, pero sé no voy a rendirme. No puedo retirarme y volver.
Voy a montar el caballo y seguir el único camino.


*“Sommarljus”, Jón Kalman Stefánsson

Inga kommentarer:

Skicka en kommentar